lunes, 26 de julio de 2010

Lo que Uri Geller no se atrevió a imaginar


¿Llamar por teléfono a una persona simplemente pensando en ella? Será posible. Las interfaces informáticas cerebrales, una tecnología que crea una conexión directa de nuestros cerebros a los ordenadores, está comenzando a llegar al mercado mediante juguetes y controladores para juegos, aunque tendrán otras muchas aplicaciones en poco tiempo.

Desde el primer tweet generado mediante el pensamiento hasta la financiación por parte del ejército estadounidense del desarrollo de miembros artificiales avanzados o los sensores cerebrales implantables. Los avances en este tipo de interfaces no sólo están transformando las vidas de quienes se encuentran aquejados de parálisis total, sino que también están abriendo una era en la que podremos crear un internet tan rápido como podamos pensar.

Aquí tenemos un bosquejo de las fases de desarrollo en que se encuentran actualmente estas tecnologías, logros que dejan las nostálgicas demostraciones de telequinesia de Uri Geller en un juego de niños. Si los lectores tienen alguna opinión sobre las innovaciones en interfaces cerebrales, nos gustaría que participasen en los comentarios.

El primer tweet pensado

El 1 de abril de 2009, el estudiante de doctorado de la Universidad de Wisconsin Adam Wilson fue la primera persona en pensar un tweet: “USING EEG TO SEND TWEET” (“usando eeg para enviar un tweet”). Wilson llevaba un gorro conectado a un electroencefalógrafo estándar mientras observaba una pantalla de letras parpadeantes. Sólo tardó unos días en escribir el software que conectaba su cerebro con Twitter. Según la nota de prensa, “Wilson forma parte de un grupo cada vez mayor de investigadores en todo el mundo que pretenden perfeccionar un sistema de comunicación para usuarios cuyos cuerpos no funcionan, pero cuyos cerebros funcionan con normalidad”. La revista Time mostró su reconocimiento al reconocer su trabajo como la novena mejor invención de 2009.

Para mover objetos

El MindFlex de Mattel es un juguete con el que utilizamos nuestros pensamientos para mover objetos en un tablero. El dispositivo es una banda para la frente con sensores a cada lado, así como cables que se conectan a los lóbulos de las orejas. Las señales de pensamiento que captan los sensores controlan la velocidad de un ventilador que hace levitar una bola de espuma de poliestireno. Una vez que aprendemos a mantener la pelota suspendida, podemos girar un controlador que la guiará por un recorrido de obstáculos. Aunque este juguete no nos conecta aún a un ordenador, es uno de los primeros dispositivos de este tipo económicos y fabricados en serio, junto con Force Trainer, que sirve para utilizar un chip controlado con la mente. El otoño pasado, los hackers comenzaron a buscar un modo de modificar el MindFlex, y para marzo ya habían hackeado el dispositivo de manera que produjese una fuerte descarga eléctrica al usuario si éste no se relajaba.

NeuroSky

El primer producto comercial de NeuroSky es un gorro con interfaz de ondas cerebrales capaz de obtener datos de nivel médico. El dispositivo lleva un sensor sin gel, y permite conectar unos cascos Bluetooth con funcionalidades de MP3 y Voz sobre IP. La primera función del aparato era ayudar a los usuarios a prestar atención y concentrarse; ahora, las sucesivas actualizaciones le permiten ayudar a los usuarios a relajarse y meditar. Para quien desee diseñar sus propios programas basados en este dispositivo, se puede descargar el kit de herramientas de desarrollo y obtener más información aquí.

El neuro casco de EPOC

Este dispositivo consta de 14 sensores salinos y un giroscopio. Este dispositivo, pensado principalmente para aficionados a los videojuegos, también ayuda a las personas con discapacidades a recuperar el control de sus vidas. El dispositivo incluye la EmoKey, que es una aplicación ligera que se ejecuta de fondo en nuestro ordenador. Ésta nos permite mapear toques de teclas controlados por el pensamiento. Este casco es el dispositivo preferido del Darmough Mobile Sensing Group, que creó una interfaz de cerebro a móvil que nos permite llamar a nuestros amigos pensando en ellos.

Implantes cerebrales inyectables

En el futuro, en lugar de llevar cascos, tendremos la opción de hacernos implantes. Uno de los dispositivos que se están desarrollando es una “sonda cerebral multi-contacto” de 1,3 mm. que se inyecta. El Dr. Jon Spratley, de la Universidad de Birmingham afirma que el dispositivo consta de cuatro antenas enrolladas con un 1 mm. de ancho. Una vez implantados, se desenrollan en la superficie de la parte de la corteza motriz del cerebro. Las señales del sensor se envían a un receptor de 16 mm. que se inserta en el agujero que deja la aguja. Spratley afirma que esto permitirá “a los pacientes con dolencias que produzcan graves dificultades para la comunicación o problemas para el control muscular el controlar dispositivos de comunicaciones y otros sistemas de ayuda controlados por ordenador”.

Electrodos en el cerebro

La idea de insertar electrodos diminutos en el cerebro de una persona ha sido posible gracias al conjunto de 100 electrodos creado por la Universidad de Utah. Este dispositivo literalmente conecta los cerebros de personas paralizadas de tal manera que puedan trazar nuevos modos de comunicarse. Según la revista Neurosurgical Focus de este mes, las últimas investigaciones de la universidad sugieren que los avances en sensores ahora permiten colocar el instrumento en la superficie del cerebro sin tener que penetrar en éste.

Esta nueva técnica menos invasiva extiende considerablemente la vida útil de 10 años del anterior conjunto de 100 electrodos. Esta investigación está financiada en parte por una aportación de 55 millones de dólares del Pentágono para miembros artificiales controlados mediante el pensamiento. Algunas de las tecnologías de software controlado mediante pensamiento más avanzadas del ejército estadounidense podrían llegar al sector público a través de este programa de investigación. (ABC)

Más noticias:

No hay comentarios:

Publicar un comentario